

El domingo de ramos comenzó con la tempranera visita a los templos, en ese agradable paseo de la ilusión por el centro de
Sevilla. El recorrido nos llevó al Buen Fin, San Lorenzo, San Juan de la Palma, San Andrés y San Pedro. Iglesias a rebosar de gente, cargadas de esperanza y de ilusión ante el comienzo de la semana grande, entre la gente muchas caras conocidas de
Valverde.
Siguiendo el rito del domingo, tocaba comer temprano en el Patio de San
Eloy, un sitio donde año tras año (en el mismo sitio) nos encontramos a unos buenos amigos negros de la Urna.
Este año había que empezar en el Salvador, había que ver salir a la
Borriquita, no es un paso que te sorprenda por su andar, pero para mí es una procesión muy entrañable.

De ahí, rápido para el Postigo donde ya estaba el misterio de la Paz. El Palio como siempre de fino, ver ese Palio por allí con ese sol
entrandole por todos lados, es una auténtica gozada.

Este año nos apetecía mucho volver a ver salir La Amargura, esa hermandad que da gusto ver por la calle en su totalidad, esa hermandad de silencio con túnicas blancas, esos nazarenos elegantes de San Juan de la Palma. Mientras hacíamos tiempo para ver esa salida, nos encontramos con el Nazareno de San Roque por Santa Catalina. La salida de la Amargura, marcó el mejor momento del Domingo, primero Jesús del Silencio en el Desprecio de
Heródes, ese misterio de andar
poderosísimo, saliendo a los sones del Silencio Blanco en un día que empezaba a anochecer. Detrás la Virgen de la Amargura a los sones de su marcha ya con la noche encima y en esa joya de palio que tiene.


La siguiente hermandad a ver era la Cena, escogimos un sitio inédito para
nostros y que nos sorprendió muy gratamente, nos pusimos en la
revirá de Boteros con Sales y
Ferré. El misterio de la cena es mi otro gran paso del Domingo, junto al del
Heródes, otro misterio que anda muy muy bien. A los sones de cigarreras hizo una gran
revirá y pasó la estrechez de Sales y
Ferré.
El día había que cerrarlo con la Estrella, esperamos al misterio en el Postigo y luego fuimos al encuentro de la Virgen que estaba en la Plaza del Triunfo, allí pudimos contemplar la maravilla de este palio y sobre todo lo bien que va. Poniendo el broche de oro a una jornada de domingo, tan esperada y que sobrepasó las expectativas tan buenas que tenía. Mejor no pudo empezar la semana santa.