lunes 28 de abril de 2008

Tan grande para lo bueno y para lo malo



Par mí hablar del Rocío es algo muy grande, después de la Semana Santa es mi segunda gran cita del año, es la segunda vez que se me encoge el alma ante la grandeza de la Virgen. Suena a tópico, pero no lo es, explicar lo que es el Rocío es imposible, lo que se siente por dentro es inexplicable, esa es la realidad.

Es una explosión de alegrías, sentimientos, vivencia y convivencia con tus paisanos, días de acercarte a esa gente con la que compartes tu pueblo, días de reflexión y de religiosidad, días de relax y de desconexión total. Es la mejor semana de vacaciones que se puede tener en todo el año, me río yo de Punta Cana y de la Riviera Maya.

Pero como algo grande que es, también es grande para lo malo, para cuando te toca el no por respuesta, cuando te toca decirte a ti mismo que este año no vas a ir, que este año es imposible, que este año los cohetes no suenan a alegría, también es imposible explicar eso, pero es algo muy malo, es un sentimiento irracional, pero es inevitable.

Este año me ha tocado a mi la parte mala del Rocío, mis oposiciones la semana después del Rocío me hacen imposible ir, me tengo que quedar y encima estudiando y jugándome algo tan importante como unas oposiciones, pues sí es una jugarreta, pero soy consciente que no me puedo quejar y que ojalá siempre que me tenga que quedar sea por un motivo de esos y no por algo grave.

Este año me toca esquivar todo lo que huela a Rocío, intentar anular el Rocío de mi mente, pensar en más allá de principios de mayo, borrar esa semana de mi calendario, que queréis que os diga, es imposible hacer eso. Ya se tiene esa sensación en el estómago que se acentuará muchísimo el miércoles que viene y que no se quitará hasta que las puertas de la capilla no se cierren al miércoles siguiente.

El Rocío es así, muy grande para todo y el rociero sabe que unos años toca reírse de alegría y llorar de emoción en esa mañana de miércoles y otros años toca llorar de pena, a todo rociero le ha tocado alguna vez y le seguirá tocando, por desgracia, quedarse algún año. Pero esos años del no, hacen aún más grande el sentimiento rociero y te hacen reafirmarte en el amor a una Virgen con una de las advocaciones más bonitas que pueden existir. Feliz Rocío a todos los que tienen la suerte de ir, y en especial a una rociera de las grandes, con la que si Dios quiere viviré un Rocío 2009 muy difícil de olvidar.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

alfonso macias mi pregón del 2004 se lo dedique entre otros a los que se quedan en las aceras de Valverde viendo como pasa la hermandad, porque considero que es tremendo no poder ir al Rocio.
yo este año si Dios quiere volvere a renovar mi compromiso con Ella, pero antes me voy a Londres unos dias y no tiene ni punto de comparación, estando muchisimo mas lejos.
la verdad es que no es comparable con nada yo comparo el ir al Rocio con un viaje al espacio esterior y aunque me tachen de andaluz .
no me preguntes porque que la razon no la entiendo

marga dijo...

Qué te voy a decir,ya me has visto la reacción después de leer esto.

Te echaré muchísimo de menos y te tendré presente en todo momento eso no lo dudes.

El año que viene si dios quiere iremos los dos.

muchos besitos.

Anónimo dijo...

Qué bonito es el amorrrrrrrrr!!!!!!! Muy beun artículo May, la verdad es que lo has descrito a la perfección, yo por causas de la vida tampoco puedo ir y asi es como nos sentimos, espremos a otro año.

Anónimo dijo...

era yo Fernando romero perdón.

Anónimo dijo...

Chemita yo cuidaré de Marga este año, pero el año que viene arreas tu con ella.(que mi hermana con la carzoná es mu tremenda)
Los que este año tenemos la suerte de ir al Rocío buscaremos un ratito todos los dias para acordarnos de vosotros, no lo dudeis, de todas formas cuesta ponerse en vuestra situación.
Un millón de besos y a empezar ya la hucha para el año que viene.
Angela M.